El 8% del comercio maritímo mundial cruza cada año el canal de Suez, una obra de ingeniería del francés Ferdinand de Lesseps construida hace 150 años. Conecta el mar Rojo y el Mediterráneo a lo largo de 192 kilómetros. Con el paso del tiempo ha quedado pequeño para las medidas de los mercantes actuales. Se han ampliado las zonas más estrechas para permitir el paso simultáneo de dos buques y se ha excavado el fondo 24 metros para para facilitar el paso de barcos con más calado.
«El regalo de los faraones», dicen algunos, «el regalo de Egipto al mundo», declara el general Al Sisi. En medio de la crisis económica que desde hace años vive Egipto, el volumen económico que aporta el canal a la economía egipcia no es nada desdeñable. El régimen militar, apoyado en unas elecciones democráticas, espera que el canal le permita levantar la economía y a la vez se convierta en el símbolo del nuevo Egipto. De momento han conseguido demostrar a todos, dentro y fuera del país, que han sido capaces de realizar en un solo año una obra de ingeniería faraónica, que tenía prevista su finalización en 2019. Para eso 33.000 obreros y 80 empresas han trabajado contrareloj. En total se han invertido unos 7.500 millones de euros. La mayor parte han sido inversiones de empresas egipcias y particulares.
Desde ahora los barcos que transitan entre Asia y Europa solo deberán esperar un par de horas para entrar en el canal, en vez de las 6 actuales, y lo cruzarán en 3 horas y no en 11 como hasta ahora. Esto significa, según cálculos de El Cairo, que duplicarán la capacidad de mercancías transportadas, con una frecuencia de 97 barcos diaria. El peaje para los grandes buques es de un millón de euros i/v, y el gobierno espera unos ingresos anuales de 10.000 millones. Desde su construcción en 1869, el canal permite recortar 7.240 kilómetros de viaje a los buques y facilita el acceso a Europa de dos terceras partes del crudo que llega a la UE.
El regimen militar egipcio necesita grandes ingresos para reflotar la debilitada economía del país, y demostrar que vuelve a ser un país con peso internacional. El canal le permite convencer a los incrédulos de que su política económica es factible. Quedan dudas sobre la seguridad de la misma, debido al aumento de la violencia terrorista del denominado Estado Islámico, que desde hace meses actúa en la zona del Sinaí.
Además con esta obra, Al Sisi busca una «genealogía histórica» con sus antecesores en Egipto. Los faraones construyeron las pirámides de Gizah, entre el 2.600 y el 2.500 antes de Cristo, en el siglo XIX, el virrey Mohamed Said Pachá potenció la creación del canal y Abdel Nasser, que nacionalizó el canal, proyectó la presa de Asuán, un alivio para los agricultores egipcios y para la economía nacional. Hosni Mubarak solo consiguió construir un puente en 2001. Ahora Al Sisi, un año después de llegar al poder, también deja su legado arquitectónico.